En ocasiones nuestros alumnos necesitan apoyos visuales para participar en las actividades del día a día. A veces, una tarea que parece sencilla puede resultar confusa si no está bien organizada o explicada. Las actividades programadas ayudan a descomponer cada acción en pasos claros, fáciles de seguir y adaptados a cada persona.
Son una forma de hacer las cosas sin necesidad de instrucciones verbales constantes, y permiten avanzar en las tareas con más seguridad y autonomía.
¿Qué son las actividades programadas?
Son secuencias visuales paso a paso que muestran cómo se hace una tarea concreta. Pueden presentarse con imágenes, pictogramas, fotos reales, palabras o incluso objetos. Estas guías permiten a la persona seguir una rutina sin depender todo el tiempo de alguien que le diga lo que tiene que hacer.
No tienen una única forma. Pueden estar en paneles, carpetas, cajas con compartimentos o llaveros de imágenes. Lo importante es que se adapten bien a la manera de entender y procesar la información de cada persona.
¿Para qué sirven?
Ayudan a:
- Seguir una rutina sin olvidos o interrupciones.
- Participar en tareas del hogar o personales sin necesidad de apoyo verbal constante.
- Organizar el tiempo libre con más claridad.
- Reducir la frustración que puede aparecer cuando no se sabe qué hacer a continuación.
Son una forma de apoyar. Una herramienta que permite a la persona entender mejor lo que ocurre a su alrededor y lo que puede hacer en cada momento, con pasos concretos y visibles.
Ejemplos de actividades programadas
- Ducha o baño: Con una secuencia visual que indique cada paso: preparar la ropa, entrar al baño, enjabonarse, aclarar, secarse…
- Preparar una merienda sencilla: Guía para buscar los utensilios, abrir envases, servir líquidos, recoger lo usado…
- Organizar una mochila o maleta: Paso a paso para revisar lo que hay que llevar y comprobar que todo está preparado.
- Tareas de casa: Como poner la lavadora, barrer, doblar ropa… organizadas en imágenes o esquemas.
- Tiempo libre estructurado: Elegir una actividad de ocio (pintar, ver una peli, jugar con un material) y seguir los pasos para prepararla y recoger después.
- Rutinas después de una salida: Guardar la compra, cambiarse de ropa, lavarse las manos, descansar…
¿Cómo se diseñan?
Cada persona necesita apoyos diferentes. Por eso las guías se adaptan: algunas personas prefieren fotos, otras dibujos, otras solo palabras. El formato también cambia: para algunos es más útil tenerlo en una carpeta con velcros; para otros, en una pizarra colgada o en una app.
El objetivo es que la persona pueda hacer la actividad con el menor apoyo posible. A veces necesitará ayuda al principio, pero con una buena guía visual, puede llegar a realizar muchas tareas de forma más autónoma, con menos dependencia de las indicaciones de los demás.
Estas actividades programadas no solo organizan el día, sino que abren posibilidades. Con ellas, es más fácil saber qué hacer, cuándo y cómo, y eso facilita la participación, la calma y la sensación de control sobre lo que ocurre.
Si quieres más información o necesitas apoyo para diseñar actividades programadas personalizadas, puedes ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.