El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición de origen neurobiológico que afecta el desarrollo del cerebro y acompaña a la persona durante toda su vida. Cada niño o niña con TEA es único, con sus propias fortalezas, desafíos y talentos. El TEA no es un déficit, sino una forma diferente de procesar el mundo, comunicarse y relacionarse con los demás.
El TEA se manifiesta de formas muy diversas:
Comunicación social y lenguaje:
Los niños con TEA pueden tener dificultades para:
- Entender mensajes verbales o el significado completo de las palabras y frases.
- Comprender bromas, metáforas, ironías o dobles sentidos.
- Interpretar gestos, expresiones faciales, postura o tono de voz.
- Iniciar, mantener o finalizar una conversación de manera apropiada.
- Adaptar su lenguaje según la situación o la persona con la que interactúan.
Interacción social:
Pueden mostrar dificultades para:
- Relacionarse con otras personas y comprender las reglas sociales no escritas.
- Identificar las emociones, deseos o intenciones de los demás.
- Adaptar su comportamiento a distintos contextos sociales.
- Expresar emociones de forma ajustada al contexto.
Patrones de conducta, intereses y actividades restringidas o repetitivas:
- Intereses muy intensos y focalizados que ocupan gran parte de su atención.
- Rutinas rígidas y resistencia a cambios inesperados.
- Comportamientos repetitivos, como movimientos del cuerpo o manipulación de objetos.
Sensibilidad sensorial:
- Hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos como sonidos, luces, texturas, olores o sabores.
- Búsqueda de estimulación sensorial de formas inusuales, como girar, balancearse o mirar objetos en movimiento.
Es importante recordar que cada niño con TEA es diferente: la intensidad y combinación de estas características varía de un caso a otro. Algunas dificultades pueden ser leves, mientras que otras requieren apoyos específicos.
Si observas varias de estas características que afectan la vida diaria de tu hijo, es recomendable consultar con profesionales especializados, quienes podrán realizar una evaluación completa siguiendo criterios diagnósticos reconocidos y proponer estrategias de apoyo individualizadas.
Acompañar a un niño con TEA significa comprender su manera de ser, potenciar sus fortalezas y ofrecer apoyos donde los necesite. Con respeto, paciencia y guía profesional, cada niño puede desarrollarse plenamente y participar activamente en su entorno, mostrando su forma única de ver y entender el mundo.