Modelado: enseñar haciendo

Padre y niño guardando ropa en una maleta como ejemplo de modelado durante el aprendizaje.
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Cuando pensamos en cómo aprenden los niños es habitual imaginar explicaciones, instrucciones o correcciones constantes. Sin embargo, una gran parte del aprendizaje ocurre de una forma mucho más natural: observando a otras personas. Los niños aprenden viendo cómo actúan quienes les rodean y, poco a poco, incorporan esas conductas a su propio repertorio. A este proceso se le conoce como modelado.

El modelado consiste en enseñar mostrando cómo se realiza una acción, en lugar de limitarse a explicarla. Es una estrategia sencilla, basada en el aprendizaje por observación, que utilizamos de forma espontánea en nuestro día a día. Cuando saludamos a alguien, damos las gracias, recogemos la mesa o nos lavamos las manos delante de un niño, también estamos enseñando.

En el caso de los niños con autismo, el modelado adquiere todavía más importancia. En ocasiones, comprender instrucciones verbales largas o abstractas puede resultar complicado, mientras que observar una acción concreta facilita entender qué se espera y cómo puede hacerse. Por eso, el modelado es una de las estrategias que más utilizamos en intervenciones basadas en la evidencia.

A lo largo de este artículo veremos qué es exactamente el modelado, por qué resulta tan eficaz para enseñar nuevas habilidades y cómo puedes incorporarlo de forma natural en las rutinas diarias para favorecer el aprendizaje y la autonomía de tu hijo.

 

 

modelado en el autismo¿Por qué el modelado es tan efectivo?

El modelado es una de las estrategias de enseñanza más eficaces porque aprovecha una de las formas más naturales que tienen los niños de aprender: observar a otras personas.

Desde los primeros meses de vida, los niños aprenden mirando cómo actúan quienes les rodean. Observan cómo se utilizan los objetos, cómo se saluda, cómo se juega, cómo se resuelven pequeños problemas cotidianos o cómo se expresan las emociones. Poco a poco, van incorporando esas conductas a su propio repertorio.

Por este motivo, muchas veces mostrar cómo se hace algo resulta más eficaz que explicarlo repetidamente.

 

Reduce la carga de las explicaciones verbales

En ocasiones, los adultos tendemos a enseñar hablando.

«Recoge los juguetes, luego guarda los coches, después cierra la caja y colócala en la estantería.» Aunque la instrucción sea clara para un adulto, puede implicar procesar mucha información al mismo tiempo.

Cuando utilizamos el modelado, gran parte de esa carga desaparece. En lugar de explicar todos los pasos, simplemente los realizamos delante del niño para que pueda observarlos.

Por ejemplo, si queremos enseñar a recoger los juguetes, podemos empezar haciéndolo nosotros mientras decimos frases sencillas como: «Los coches van en esta caja.» «Ahora guardo los bloques.»

El niño no solo escucha las palabras, sino que también ve exactamente qué significan.

Esta combinación entre información visual y verbal suele facilitar mucho el aprendizaje.

 

Hace visibles las expectativas

En muchas ocasiones, los adultos pensamos que una instrucción es suficiente porque sabemos exactamente qué significa.

Sin embargo, expresiones como:

  • «Compórtate bien.»

  • «Recoge tu habitación.»

  • «Pórtate correctamente.»

  • «Sé educado.»

Pueden resultar demasiado generales.

Cada persona puede interpretar esas frases de una manera diferente.

El modelado elimina gran parte de esa ambigüedad porque transforma una idea abstracta en una acción concreta.

En lugar de decir únicamente qué esperamos, mostramos cómo hacerlo.

Esto hace que el aprendizaje sea más claro y reduce la probabilidad de errores o malentendidos.

 

Favorece un aprendizaje más natural

La mayoría de las habilidades que utilizamos cada día no las aprendimos porque alguien nos las explicó paso a paso. Las aprendimos observando.

Así aprendemos a cocinar, a utilizar un teléfono móvil, a montar un mueble o a relacionarnos con otras personas.

Los niños también aprenden de esta manera. Por eso, incorporar el modelado a las rutinas diarias convierte muchos momentos cotidianos en oportunidades de aprendizaje, sin necesidad de preparar actividades específicas.

 

Puede resultar especialmente útil en niños con autismo

Muchos niños con autismo comprenden mejor la información cuando pueden verla de forma directa y concreta.

Esto no significa que todos aprendan igual, pero ofrecer un ejemplo visual suele facilitar la comprensión de aquello que esperamos que hagan.

Por ejemplo, en lugar de repetir varias veces cómo queremos que pida ayuda, podemos mostrar nosotros mismos esa conducta en una situación real. Del mismo modo, si estamos enseñando nuevas formas de comunicación, el aprendizaje suele ser más sencillo cuando el niño dispone de ejemplos claros y repetidos en diferentes contextos.

Si tu hijo presenta dificultades para comunicarse, también pueden interesarte nuestros artículos Mi hijo no habla: cómo ayudarle a comunicarse y qué hacer en casa y ¿Por qué mi hijo repite lo que oye? Ecolalia en el autismo, donde explicamos cómo acompañar el desarrollo de la comunicación respetando el ritmo y las necesidades de cada niño. 

 

Enseñar haciendo suele ser más eficaz que corregir constantemente

Cuando un niño todavía no sabe realizar una habilidad, corregir una y otra vez aquello que hace mal rara vez le enseña qué debería hacer en su lugar.

El modelado cambia esa perspectiva. En lugar de centrarse en el error, ofrece un ejemplo claro que el niño puede observar e intentar reproducir.

De esta forma, el aprendizaje se convierte en una experiencia más positiva, reduce la frustración y proporciona una referencia concreta sobre la que practicar. Después, con oportunidades para ensayar, apoyo cuando sea necesario y tiempo suficiente para aprender, esa nueva habilidad irá consolidándose de forma progresiva.

 

 

¿Qué habilidades se pueden enseñar mediante modelado?

Una de las mayores ventajas del modelado es que puede utilizarse para enseñar prácticamente cualquier habilidad de la vida diaria. No se limita al aprendizaje académico, sino que también resulta útil para desarrollar la comunicación, la autonomía, las habilidades sociales o la regulación emocional.

Siempre que una conducta pueda observarse, es posible enseñarla mediante el ejemplo.

 

Modelado para enseñar habilidades de comunicación

La comunicación se aprende, en gran medida, interactuando con otras personas. Cuando los adultos mostramos de forma natural cómo pedir ayuda, hacer una pregunta, expresar una necesidad o iniciar una conversación, estamos ofreciendo ejemplos que el niño puede observar y utilizar más adelante.

Por ejemplo, si queremos enseñar a pedir ayuda, podemos modelar esa conducta en situaciones cotidianas diciendo: «No puedo abrir este bote. Voy a pedir ayuda.»

O si queremos enseñar a pedir un descanso: «Estoy cansado. Voy a descansar un momento.»

De esta forma, el niño no solo escucha las palabras, sino que observa cuándo, cómo y por qué se utilizan.

 

Modelado para enseñar habilidades sociales

Muchas normas sociales no aparecen escritas en ningún sitio. Se aprenden observando cómo actúan las demás personas.

Esperar el turno, saludar, despedirse, dar las gracias, pedir permiso o respetar el espacio personal son ejemplos de habilidades que pueden enseñarse mediante modelado.

Por ejemplo, si queremos enseñar a esperar, podemos aprovechar una situación cotidiana y verbalizar lo que hacemos: «Ahora espera papá. Después me toca a mí.»

O si queremos enseñar a saludar: «Mira, cuando llegamos decimos: «Hola».»

Los pequeños gestos que realizamos cada día constituyen oportunidades continuas de aprendizaje.

 

Modelado para fomentar la autonomía

El modelado también es una herramienta muy útil para enseñar actividades de la vida diaria.

Vestirse, lavarse las manos, cepillarse los dientes, preparar la mochila, poner la mesa o recoger los juguetes son habilidades que pueden aprenderse viendo primero cómo las realiza otra persona.

En lugar de limitarse a dar instrucciones, el adulto realiza la actividad delante del niño, mostrando cada paso de forma clara y pausada.

Cuando el objetivo es que el niño aprenda una rutina de manera cada vez más independiente, puede resultar útil combinar el modelado con apoyos que favorezcan la autonomía. 

 

Modelado para enseñar regulación emocional

Las emociones también se aprenden a gestionar observando cómo las gestionan las personas de referencia.

Cuando un adulto expresa su frustración de manera calmada, pide ayuda cuando la necesita o verbaliza que va a tomarse unos minutos para descansar, está ofreciendo modelos de regulación emocional.

Por ejemplo: «Esto no ha salido como esperaba. Voy a respirar un momento y volver a intentarlo.»

O bien: «Necesito descansar cinco minutos y luego continúo.»

Estos ejemplos ayudan al niño a descubrir formas adecuadas de afrontar situaciones difíciles sin necesidad de largas explicaciones.

 

Modelado para afrontar situaciones nuevas

El modelado también puede facilitar el aprendizaje de habilidades relacionadas con la flexibilidad y la adaptación.

Si queremos enseñar cómo afrontar un pequeño cambio, podemos mostrar con naturalidad cómo nosotros mismos resolvemos situaciones inesperadas.

Por ejemplo: «Hoy este camino está cortado. Vamos por otro diferente.»

O: «No queda este vaso, utilizaré este otro.»

Cuando el niño observa repetidamente que los cambios pueden afrontarse con calma, va incorporando nuevas formas de responder ante este tipo de situaciones. Si este tema te preocupa especialmente, puede interesarte nuestro artículo Mi hijo no tolera los cambios: qué puedo hacer, donde explicamos por qué algunos niños encuentran especialmente difíciles las situaciones nuevas y qué estrategias pueden ayudarles. 

En todos estos ejemplos, el principio es el mismo: antes de esperar que un niño haga algo por sí solo, primero necesita tener oportunidades para ver cómo se hace. El modelado convierte las situaciones cotidianas en oportunidades de aprendizaje y permite enseñar habilidades funcionales de una manera más clara, natural y respetuosa.

 

 

Cómo aplicar el modelado en el día a día

Una de las grandes ventajas del modelado es que no requiere preparar actividades especiales ni dedicar un momento concreto para enseñar. Puede incorporarse de forma natural en las rutinas diarias, aprovechando situaciones que ya forman parte de la vida familiar.

De hecho, cuanto más funcional y cotidiano sea el aprendizaje, más fácil resultará que el niño pueda utilizar esa habilidad en otros contextos.

La idea es sencilla: antes de esperar que el niño haga algo por sí solo, primero le ofrecemos oportunidades para observar cómo se hace.

 

Enseña mientras haces las cosas

Muchas veces damos instrucciones desde cierta distancia: «Recoge tu habitación.» «Lávate las manos.» «Guarda los juguetes.»

Sin embargo, especialmente cuando una habilidad todavía se está aprendiendo, suele resultar mucho más útil realizar la actividad junto al niño mientras mostramos cada uno de los pasos.

Por ejemplo, si queremos enseñar a recoger los juguetes, podemos empezar haciéndolo nosotros: «Los coches van en esta caja.» «Ahora guardo los bloques.» «Ya solo queda este puzle.»

No es necesario explicar cada detalle. Lo importante es que el niño pueda ver la conducta mientras escucha una descripción sencilla de lo que está ocurriendo.

 

Aprovecha las rutinas cotidianas

Las mejores oportunidades para utilizar el modelado aparecen durante las actividades habituales del día.

Por ejemplo:

  • Vestirse por la mañana.

  • Preparar la mochila antes de salir.

  • Lavarse las manos antes de comer.

  • Recoger después de jugar.

  • Poner la mesa.

  • Ordenar la habitación.

  • Guardar la compra.

  • Preparar la ropa para el día siguiente.

No hace falta convertir estas situaciones en una «clase». Basta con realizar las acciones de forma clara y permitir que el niño observe cómo las hacemos.

 

Modela también la comunicación

El modelado no solo sirve para enseñar acciones, sino también formas de comunicarse.

Si queremos que un niño aprenda a pedir ayuda, expresar una necesidad o hacer una petición, primero necesita ver cómo otras personas utilizan esas formas de comunicación en situaciones reales.

Por ejemplo: «No encuentro las llaves. Voy a pedir ayuda.» «Tengo sed. Voy a pedir agua.» «Necesito que me abras este bote.»

De esta forma, el niño observa que la comunicación tiene una finalidad y que puede utilizarse para resolver situaciones cotidianas.

 

Aprovecha los errores como oportunidades para enseñar

No todas las situaciones salen como esperamos, y eso también puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje.

Si algo se cae, si nos equivocamos o si una tarea no sale bien, podemos mostrar cómo afrontamos esa situación.

Por ejemplo: «Se me ha caído. Lo recojo y vuelvo a intentarlo.»

O bien: «Me he confundido. No pasa nada, ahora lo hago de otra manera.»

Con este tipo de ejemplos no solo enseñamos una habilidad concreta, sino también formas de resolver pequeños problemas con calma.

 

Después de observar, necesita practicar

Ver cómo se hace una actividad es solo el primer paso.

Para que el aprendizaje se consolide, el niño necesita oportunidades para intentarlo por sí mismo. Al principio puede requerir ayuda, cometer errores o necesitar más tiempo, y todo ello forma parte del proceso de aprendizaje.

 

 

Errores frecuentes al utilizar el modelado

Aunque el modelado es una estrategia muy sencilla, existen algunos errores que pueden hacer que pierda eficacia. En la mayoría de los casos no se producen por falta de interés, sino porque los adultos tendemos a enseñar de la misma forma en la que nosotros aprendemos, olvidando que cada niño puede necesitar apoyos diferentes.

Conocer estos errores permite aprovechar mucho mejor las oportunidades de aprendizaje que ofrecen las situaciones cotidianas.

 

mitos aba terapia autismoExplicar demasiado y mostrar poco

Uno de los errores más habituales es confiar únicamente en las explicaciones verbales.

A veces damos muchas instrucciones seguidas:

«Recoge los juguetes, guarda los coches en la caja, pon los puzles en la estantería, cierra la tapa y luego ven al salón.»

Sin embargo, cuando una habilidad todavía no se ha aprendido, suele resultar más útil mostrar cómo se hace que repetir la explicación varias veces.

El modelado no elimina el lenguaje, sino que lo acompaña con ejemplos concretos que facilitan la comprensión.

 

mitos aba terapia autismo Esperar que aprenda después de verlo una sola vez

Ver una conducta una única vez rara vez es suficiente para aprenderla.

Igual que cualquier otra habilidad, el aprendizaje necesita repetición y oportunidades para practicar en diferentes momentos y contextos.

Si hoy modelamos cómo preparar la mochila, probablemente mañana todavía necesite ayuda. Y eso es completamente normal.

Aprender lleva tiempo. Si quieres profundizar en esta idea, puede interesarte nuestro artículo Cada niño aprende a su ritmo: cómo acompañar su aprendizaje sin comparaciones ni prisas

 

mitos aba terapia autismoPedir conductas que nosotros mismos no mostramos

Los adultos somos modelos constantemente, incluso cuando no somos conscientes de ello.

Por eso, nuestras propias conductas enseñan mucho más que nuestras palabras.

Por ejemplo, resulta difícil enseñar a hablar con calma si nosotros levantamos la voz cuando algo no sale como esperamos, o pedir que espere su turno si nosotros interrumpimos continuamente las conversaciones.

Los niños aprenden observando cómo resolvemos los problemas, cómo tratamos a otras personas y cómo afrontamos las dificultades del día a día.

En este sentido, el modelado también nos invita a reflexionar sobre nuestras propias conductas, porque muchas veces enseñamos sin darnos cuenta.

 

mitos aba terapia autismo Pensar que el modelado consiste en que el niño copie inmediatamente

Otro error frecuente es esperar que, después de observar una conducta, el niño la reproduzca de forma inmediata y exactamente igual.

En realidad, el aprendizaje no suele funcionar así.

Algunos niños necesitarán observar esa misma conducta muchas veces antes de intentarla. Otros comenzarán realizando solo una parte de la tarea y la irán completando progresivamente.

El modelado no busca una imitación perfecta, sino ofrecer ejemplos claros que sirvan como referencia para que cada niño construya sus propios aprendizajes respetando su ritmo de desarrollo.

 

 

tecnica del modelado en autismoEnseñar haciendo: una forma de aprender que utilizamos cada día

Como hemos visto, el modelado no es una técnica que solo deba utilizarse en sesiones de intervención. Es una forma de enseñar que puede estar presente en cualquier momento del día: al preparar el desayuno, al ordenar la habitación, al hacer la compra, al jugar o al resolver un pequeño imprevisto.

Esto no significa que nunca debamos dar instrucciones o explicaciones. Significa que, cuando una habilidad todavía es nueva, mostrar cómo se hace suele facilitar mucho más el aprendizaje que limitarse a decir cómo debería hacerse.

El modelado tampoco busca que el niño realice una tarea de forma perfecta desde el primer intento. Como cualquier otro aprendizaje, necesita tiempo, práctica y oportunidades para experimentar. Lo importante es ofrecer ejemplos claros, permitir que participe y acompañarle durante el proceso.

En definitiva, enseñar haciendo convierte las rutinas cotidianas en oportunidades de aprendizaje. Es una estrategia sencilla, basada en cómo aprendemos de forma natural, que ayuda a desarrollar habilidades de comunicación, autonomía, interacción social y resolución de problemas de una manera funcional y significativa.

 

 

preguntas frecuentes en autismoPreguntas frecuentes sobre el modelado

 

– ¿Qué es el modelado en educación?

El modelado es una estrategia de enseñanza basada en mostrar cómo se realiza una conducta para que el niño pueda observarla y aprender a hacerla por sí mismo. En lugar de limitarse a explicar una tarea con palabras, el adulto ofrece un ejemplo claro y visible de cómo llevarla a cabo.

Se trata de una forma de aprendizaje muy natural, ya que gran parte de las habilidades que desarrollamos a lo largo de la vida las adquirimos observando a otras personas.

 

– ¿Para qué sirve el modelado?

El modelado permite enseñar una gran variedad de habilidades, como la comunicación, la autonomía, las habilidades sociales, la regulación emocional o las actividades de la vida diaria.

Además, suele facilitar el aprendizaje porque hace más visibles las expectativas y reduce la necesidad de comprender instrucciones verbales complejas.

 

– ¿El modelado solo se utiliza con niños con autismo?

No. El modelado es una estrategia útil para cualquier niño, independientemente de que tenga o no un diagnóstico.

Sin embargo, puede resultar especialmente beneficioso para algunos niños con autismo, ya que ofrecer ejemplos claros y concretos suele facilitar la comprensión de nuevas habilidades y reducir la necesidad de explicaciones largas o abstractas.

 

– ¿Cuánto tiempo tarda en dar resultados?

No existe un tiempo determinado.

Algunas habilidades pueden aprenderse después de observar unos pocos ejemplos, mientras que otras requerirán muchas oportunidades para observar, practicar y consolidar el aprendizaje.

La repetición, la práctica en diferentes contextos y el acompañamiento respetuoso suelen ser más importantes que la rapidez con la que aparezcan los resultados.

 

– ¿Es mejor explicar o mostrar?

En la mayoría de las situaciones, ambas estrategias son compatibles.

Sin embargo, cuando una habilidad es nueva, mostrar cómo se hace suele resultar más eficaz que limitarse a explicarla. Ver la conducta facilita comprender qué se espera y cómo puede realizarse.

Por este motivo, combinar un lenguaje sencillo con ejemplos prácticos suele favorecer el aprendizaje.

 

– ¿Cómo puedo empezar a utilizar el modelado en casa?

No es necesario preparar actividades especiales. Basta con aprovechar las rutinas cotidianas para mostrar cómo realizas diferentes acciones mientras el niño observa.

Vestirse, preparar la mochila, recoger los juguetes, pedir ayuda, lavarse las manos o poner la mesa son solo algunos ejemplos de situaciones en las que puedes utilizar el modelado de forma natural. Lo importante no es hacerlo perfecto, sino ofrecer ejemplos claros y permitir que el niño tenga oportunidades para practicar.

 

 

¿Necesitas ayuda para enseñar nuevas habilidades a tu hijo?

En nuestro Centro de Aprendizaje en Albacete ayudamos a las familias a desarrollar estrategias basadas en la evidencia para favorecer la comunicación, la autonomía y el aprendizaje en el día a día.

Si quieres aprender cómo utilizar herramientas como el modelado para enseñar nuevas habilidades de una forma respetuosa y adaptada a las necesidades de tu hijo, podemos ayudarte.

Contacta con nosotros para conocer nuestros servicios y recibir orientación personalizada. 

 

Beatriz Rives, directora del Centro Aprendizaje y Psicología de Albacete.Beatriz Rives García
Psicóloga General Sanitaria, colegiada nº CM-01981 y Board Certified Behavior Analyst (BCBA) nº 1-21-51539. Especializada en autismo, análisis aplicado de conducta (ABA) y necesidades educativas especiales.
Más información sobre mí.

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