Cuando una familia piensa «mi hijo no habla», es habitual que toda la preocupación se centre en la ausencia de palabras. Sin embargo, antes de preguntarnos cómo conseguir que hable, conviene dar un paso atrás y observar algo muy importante: hablar es solo una de las muchas formas que existen para comunicarse.
La comunicación incluye cualquier comportamiento que tenga la intención de transmitir un mensaje a otra persona. Las palabras son una de esas formas, pero no la única. Un niño también puede comunicar mediante la mirada, los gestos, las expresiones faciales, los sonidos, las vocalizaciones, el llanto, el movimiento del cuerpo o utilizando un Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación (SAAC).
Por eso, que tu hijo no hable no significa necesariamente que no quiera relacionarse o que no tenga intención comunicativa. En muchos casos, sí está intentando comunicar lo que necesita, solo que utiliza los recursos de los que dispone en ese momento.
Por ejemplo, un niño puede estar comunicando cuando:
- Te lleva de la mano hacia un objeto o un lugar.
- Señala algo que le interesa.
- Mira alternativamente entre un objeto y una persona.
- Se acerca o se aleja de una situación.
- Llora, protesta o empuja algo que no quiere.
- Sonríe, ríe o comparte una actividad contigo.
- Utiliza gestos, signos, pictogramas o un comunicador.
Si observamos estas situaciones desde una perspectiva comunicativa, dejamos de preguntarnos únicamente «¿por qué mi hijo no habla?» y empezamos a plantearnos otras cuestiones mucho más útiles:
- ¿Qué está intentando comunicar?
- ¿En qué momentos busca interactuar con otras personas?
- ¿Qué necesita expresar y todavía no puede comunicar con facilidad?
- ¿Qué apoyos podrían ayudarle a hacerse entender mejor?
Este cambio de perspectiva es importante porque modifica también los objetivos de la intervención. En lugar de centrar todos los esfuerzos exclusivamente en que aparezcan palabras, empezamos a favorecer que el niño disponga de herramientas eficaces para comunicarse, independientemente de la modalidad que utilice.
Esto no significa renunciar al desarrollo del lenguaje oral. Al contrario. Sabemos que una comunicación más eficaz favorece las oportunidades de interacción, aprendizaje y participación. Y cuanto más pueda comunicarse un niño, más oportunidades tendrá también de seguir desarrollando sus habilidades comunicativas.
Si quieres profundizar en otras formas de comunicación temprana, también puede interesarte nuestro artículo ¿Por qué mi hijo no señala y cómo puedo ayudarle?.
Por qué algunos niños no desarrollan lenguaje oral
No existe una única explicación para responder a la pregunta «¿por qué mi hijo no habla?». El desarrollo del lenguaje es un proceso complejo en el que intervienen múltiples habilidades, y cada niño sigue un ritmo y un recorrido diferentes.
En algunos casos, el lenguaje oral aparece más tarde de lo esperado. En otros, la persona puede utilizar pocas palabras o preferir otras formas de comunicación durante un tiempo o de manera permanente. Lo importante es comprender qué apoyos necesita para comunicarse de la forma más eficaz posible.
Existen diferentes factores que pueden influir en el desarrollo del lenguaje oral, como por ejemplo:
Diferencias en el desarrollo del lenguaje.
Dificultades en la planificación motora del habla, como ocurre en la apraxia del habla infantil.
Diferencias en la forma de procesar la información.
Necesidad de más oportunidades de aprendizaje y de una enseñanza más explícita.
Dificultades para comprender el lenguaje o para expresar lo que quieren comunicar.
En los niños autistas también pueden influir características propias de su desarrollo, como diferencias en el procesamiento sensorial, en la atención compartida o en la forma de aprender el lenguaje. Sin embargo, no todos los niños autistas desarrollan el lenguaje del mismo modo, ni todos los niños que tardan en hablar son autistas. Cada caso requiere una valoración individual.
También conviene recordar que el lenguaje oral es una de las habilidades más complejas que adquirimos. Para decir una sola palabra es necesario comprender la situación, seleccionar el mensaje que queremos transmitir, encontrar las palabras adecuadas, planificar los movimientos del habla y coordinarlos con precisión. Todo ello ocurre en apenas unos segundos.
Por eso, cuando una familia piensa «mi hijo no habla», resulta más útil preguntarse qué necesita para comunicarse mejor que centrarse únicamente en cuándo empezará a decir palabras.
En algunos casos, el lenguaje oral irá apareciendo progresivamente. En otros, será necesario incorporar apoyos como gestos, signos o Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC). Ninguna de estas opciones impide el desarrollo del habla; al contrario, disponer de herramientas para comunicarse favorece la interacción, reduce la frustración y crea más oportunidades de aprendizaje.
El objetivo, por tanto, no es únicamente que aparezcan palabras, sino que el niño pueda pedir, rechazar, elegir, compartir intereses y participar activamente en su entorno, independientemente de la modalidad de comunicación que utilice.
Formas de potenciar la comunicación
Cuando una familia piensa en el lenguaje de su hijo es normal que busque ejercicios o actividades para conseguir que empiece a decir palabras. Sin embargo, antes de centrarnos exclusivamente en el lenguaje oral, conviene recordar que el objetivo principal debe ser que el niño pueda comunicarse de forma funcional.
No existe una única estrategia que funcione para todos los niños. La intervención debe adaptarse a sus fortalezas, necesidades e intereses. Aun así, existen algunas estrategias que cuentan con respaldo científico y que pueden favorecer el desarrollo de la comunicación.
Crear oportunidades reales para comunicarse
La comunicación se aprende comunicándose. Por eso, es importante crear situaciones cotidianas en las que el niño tenga motivos para interactuar.
En muchas ocasiones, los adultos anticipamos todas sus necesidades: le damos lo que quiere antes de que lo pida, terminamos sus frases o interpretamos inmediatamente lo que necesita. Aunque lo hacemos con buena intención, también reducimos las oportunidades para que participe activamente.
Algunas formas sencillas de crear oportunidades de comunicación son:
Esperar unos segundos antes de entregar un objeto que desea.
Ofrecer dos opciones para que pueda elegir.
Colocar un juguete atractivo en un lugar visible, pero fuera de su alcance.
Hacer una pausa durante una actividad divertida para favorecer que pida continuar.
El objetivo no es ponerle a prueba ni generar frustración, sino ofrecer ocasiones naturales para que descubra que comunicarse tiene un efecto sobre el entorno.
Aprovechar sus intereses
Los niños aprenden mejor cuando las actividades tienen sentido para ellos. Si un tema, un juguete o una actividad les resulta especialmente motivador, también aumentan las oportunidades de que quieran comunicarse.
Por eso, en lugar de intentar que participe únicamente en actividades elegidas por el adulto, suele ser más eficaz partir de aquello que ya le interesa y construir nuevos aprendizajes desde ahí.
Si quieres saber cómo utilizar estos intereses para favorecer el aprendizaje, puedes leer nuestro artículo Intereses intensos en autismo: por qué son importantes (y cómo pueden ayudar al aprendizaje).
Modelar la comunicación
Una de las estrategias con mayor respaldo científico es el modelado. Consiste en ofrecer modelos de comunicación dentro de situaciones reales, utilizando un lenguaje ajustado al nivel de comprensión del niño.
Por ejemplo, si quiere agua, podemos decir «agua» mientras se la ofrecemos. Si señala una pelota, podemos nombrarla. Si utiliza un comunicador, modelaremos también el uso del comunicador durante la interacción.
De esta forma, el niño observa cómo se utiliza el lenguaje con una finalidad real y en un contexto que tiene significado para él.
Si quieres conocer esta estrategia con más detalle, también puede interesarte nuestro artículo Modelado: enseñar haciendo.
Como decíamos, el modelado es una de las prácticas con mayor respaldo científico para favorecer el desarrollo de la comunicación y forma parte de las Prácticas Basadas en la Evidencia identificadas por el National Clearinghouse on Autism Evidence and Practice (NCAEP).
Incorporar Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC)
Cuando un hijo no habla, algunas familias temen que introducir pictogramas o un comunicador pueda impedir que aparezca el lenguaje oral. Sin embargo, la evidencia científica muestra justamente lo contrario.
Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC) no sustituyen el habla ni reducen las posibilidades de desarrollarla. Su función es ofrecer al niño una herramienta para comunicarse mientras el lenguaje oral aparece o cuando esta no va a ser su principal forma de comunicación.
Poder pedir, rechazar, elegir, hacer preguntas o compartir intereses reduce la frustración y aumenta las oportunidades de interacción. Y cuanto más se comunica un niño, más oportunidades tiene de seguir aprendiendo.
Por eso, el objetivo nunca debería ser elegir entre hablar o utilizar un SAAC, sino proporcionar todas las herramientas que permitan a la persona comunicarse de la forma más eficaz posible. Independientemente de la modalidad que utilice, lo importante es que pueda expresar sus necesidades, participar en su entorno y hacerse entender.
Esta recomendación está respaldada por organizaciones de referencia como la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), que señala que los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación favorecen el desarrollo de la comunicación y no impiden la aparición del lenguaje oral cuando este puede desarrollarse.
Lo importante no es cómo, sino que pueda comunicarse
Cuando una familia piensa «mi hijo no habla», es fácil que toda la atención se centre en conseguir que aparezcan las primeras palabras. Sin embargo, el objetivo más importante no es que todos los niños hablen, sino que todos puedan comunicarse de forma eficaz.
Algunos lo harán mediante el lenguaje oral. Otros utilizarán gestos, signos, pictogramas, un comunicador o combinarán varias formas de comunicación. Ninguna de estas modalidades es mejor que otra por sí misma. Lo realmente importante es que permitan a la persona expresar lo que necesita, tomar decisiones, compartir intereses y participar en su vida cotidiana.
Cuando un niño dispone de herramientas para comunicarse, cambian muchas cosas:
Puede pedir ayuda cuando la necesita.
Puede expresar lo que le gusta y lo que no.
Puede rechazar una actividad o pedir un descanso.
Puede hacer elecciones y participar en las decisiones que le afectan.
Puede compartir experiencias con las personas de su entorno.
Todo ello no solo mejora la comunicación, sino que también favorece el aprendizaje, la autonomía y la participación en diferentes contextos.
Por eso, si tu preocupación es «mi hijo no habla», recuerda que el objetivo no debe ser únicamente que pronuncie palabras, sino asegurarnos de que tiene una forma de hacerse entender. Cuanto antes disponga de herramientas para comunicarse, más oportunidades tendrá de interactuar con otras personas, aprender nuevas habilidades y desarrollar todo su potencial.
El lenguaje oral puede seguir evolucionando con el tiempo, pero mientras tanto la comunicación no tiene por qué esperar. Cada oportunidad para pedir, elegir, rechazar o compartir un interés es también una oportunidad para aprender y conectar con los demás.
Por todo ello…
Si te preocupa pensar que tu hijo no habla recuerda que esta es una consulta muy frecuente entre las familias. Sin embargo, más allá de cuándo aparecerán las primeras palabras, lo realmente importante es asegurarse de que tu hijo dispone de herramientas para comunicarse.
Cuando cambiamos el objetivo de «conseguir que hable cuanto antes» por el de «ayudarle a comunicarse cada vez mejor», también cambia la forma de acompañarle. Empezamos a valorar todo lo que ya hace para expresar sus necesidades, creamos más oportunidades de interacción y utilizamos estrategias basadas en la evidencia que favorecen el desarrollo de la comunicación.
Cada niño seguirá un camino diferente. Algunos desarrollarán el lenguaje oral de forma progresiva, mientras que otros combinarán el habla con gestos, pictogramas o un Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación (SAAC). Lo importante es que pueda pedir, elegir, rechazar, compartir intereses y participar activamente en su entorno.
En nuestro centro especializado en Aprendizaje en Albacete acompañamos a las familias en la evaluación y el desarrollo de la comunicación, adaptando la intervención a las características y necesidades de cada niño. Trabajamos con estrategias basadas en la evidencia científica para favorecer la comunicación funcional, el lenguaje, la participación y la autonomía en el día a día.
Si tu hijo no habla y quieres comprender mejor qué está ocurriendo o necesitas orientación sobre cómo favorecer su comunicación, estaremos encantados de ayudarte. Juntos podremos valorar qué apoyos y estrategias pueden ajustarse mejor a sus necesidades y acompañaros en este proceso.
Preguntas frecuentes
– ¿Es normal que mi hijo no hable todavía?
El desarrollo del lenguaje varía entre unos niños y otros. Algunos empiezan a hablar antes y otros necesitan más tiempo o apoyos específicos. Si tienes dudas sobre su desarrollo, es recomendable realizar una valoración por profesionales especializados.
– ¿Que mi hijo no hable significa que no se comunica?
No. La comunicación incluye muchas formas de expresar necesidades, intereses y emociones, como los gestos, las miradas, las expresiones faciales, los signos o los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC).
– ¿Los pictogramas o un comunicador impedirán que aprenda a hablar?
No. La evidencia científica muestra que los SAAC no dificultan el desarrollo del lenguaje oral y, en muchos casos, favorecen la comunicación, la interacción y la aparición del habla cuando esta es posible.
– ¿Qué puedo hacer en casa para ayudar a mi hijo?
Crear oportunidades para comunicarse, seguir sus intereses, modelar el lenguaje durante las actividades cotidianas y responder a sus intentos de comunicación son algunas de las estrategias que pueden favorecer el desarrollo comunicativo.
– ¿Cuándo debería consultar con un profesional?
Si te preocupa que tu hijo no hable, observas dificultades para comunicarse o tienes dudas sobre su desarrollo, es recomendable consultar con un profesional especializado. Una valoración temprana permite identificar las necesidades del niño y planificar los apoyos más adecuados cuanto antes.
Beatriz Rives García
Psicóloga General Sanitaria, colegiada nº CM-01981 y Board Certified Behavior Analyst (BCBA) nº 1-21-51539. Especializada en autismo, análisis aplicado de conducta (ABA) y necesidades educativas especiales.
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