La importancia de ofrecer elecciones en la enseñanza

Adulto ofreciendo a un niño la elección entre un plátano y una manzana durante una actividad de aprendizaje. La importancia de ofrecer elecciones en la enseñanza
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Tomar decisiones forma parte de la vida cotidiana. Elegimos qué ropa ponernos, qué comer, qué camino seguir o cómo organizar nuestro tiempo. Sin embargo, muchos niños, especialmente aquellos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pasan gran parte del día siguiendo instrucciones de las personas adultas, con pocas oportunidades para expresar sus preferencias o participar en pequeñas decisiones. Si quieres conocer mejor las características del autismo, te recomendamos leer nuestro artículo Trastorno del Espectro Autista (TEA): qué es y cuáles son sus principales características.

Ofrecer elecciones en la enseñanza es una estrategia sencilla, pero con un enorme impacto en el aprendizaje, la comunicación y el desarrollo de la autonomía. Permitir que un niño elija entre dos actividades, decida con qué material quiere trabajar o seleccione el orden en el que realizará una tarea supone darle la oportunidad de participar activamente en su propio aprendizaje y desarrollar habilidades que le serán útiles durante toda la vida.

Además de favorecer la motivación y el compromiso con la actividad, ofrecer elecciones ayuda a desarrollar habilidades fundamentales, como expresar preferencias, tomar decisiones, resolver pequeños problemas y asumir un papel más activo en las actividades cotidianas. En muchos casos, también contribuye a reducir la frustración que puede aparecer cuando la persona siente que no tiene capacidad para influir en lo que ocurre a su alrededor.

Este enfoque también está alineado con el Artículo 3 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce la importancia de respetar la autonomía, la participación y la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su propia vida.

En este artículo descubrirás por qué ofrecer elecciones en la enseñanza es una estrategia tan importante, cuáles son sus principales beneficios, cómo aplicarla de forma eficaz y qué errores conviene evitar para que favorezca la autonomía, la participación y el bienestar de los niños.

 

 

¿Por qué es importante ofrecer elecciones en la enseñanza?

Ofrecer elecciones en la enseñanza significa dar a la persona la oportunidad de tomar pequeñas decisiones dentro de un entorno estructurado y seguro. Lejos de ser un simple gesto de amabilidad, es una estrategia educativa que favorece el aprendizaje, la participación y el desarrollo de habilidades fundamentales para la vida diaria.

Con frecuencia, las personas adultas organizan todas las actividades del niño: deciden qué hacer, cuándo hacerlo, con qué materiales trabajar e incluso cómo realizar cada tarea. Aunque en algunas situaciones esto puede ser necesario, cuando ocurre de forma constante se reducen las oportunidades para que el niño aprenda a expresar sus preferencias, tomar decisiones y participar activamente en su propio aprendizaje.

Por el contrario, ofrecer elecciones en la enseñanza permite que el niño tenga un papel más activo. Elegir entre dos actividades, decidir con qué material comenzar o seleccionar el orden de una tarea son pequeñas decisiones que favorecen la implicación y aumentan la sensación de control sobre lo que ocurre.

Esta sensación de control es especialmente importante en muchos niños con autismo, ya que les ayuda a comprender que sus preferencias son tenidas en cuenta y que pueden influir de manera adecuada en su entorno. 

Además, ofrecer elecciones no solo beneficia al niño. También mejora la interacción con la persona que le acompaña. Cuando las decisiones forman parte de la actividad, disminuye la necesidad de recurrir continuamente a órdenes, insistencias o negociaciones, favoreciendo una relación más colaborativa y respetuosa.

En definitiva, ofrecer elecciones en la enseñanza no consiste en permitir que el niño decida todo, sino en crear oportunidades reales para que participe, comunique sus preferencias y desarrolle habilidades que le ayudarán a ser cada vez más autónomo.

 

 

Beneficios de ofrecer elecciones a niños con autismo

Aunque ofrecer elecciones en la enseñanza beneficia a cualquier niño, en el caso de los niños con autismo esta estrategia puede tener un impacto especialmente positivo. Disponer de oportunidades reales para tomar pequeñas decisiones favorece la participación, mejora la comunicación y contribuye a crear entornos de aprendizaje más respetuosos y motivadores.

 

 Reduce la frustración

Muchas situaciones de frustración aparecen cuando el niño siente que no puede expresar lo que quiere, necesita o prefiere. Ofrecer elecciones le permite participar en la actividad y tener cierto grado de control sobre lo que ocurre, reduciendo la sensación de imposición.

Esto no significa que las elecciones eviten por sí solas todas las dificultades, pero sí pueden contribuir a disminuir algunas situaciones de malestar al aumentar la participación activa del niño.

 

 Favorece la comunicación

Cada vez que un niño elige entre dos opciones está comunicando una preferencia. Puede hacerlo mediante el lenguaje oral, señalando, utilizando gestos, fotografías, pictogramas o un sistema aumentativo o alternativo de comunicación (SAAC). Lo importante es que comprenda que su elección tiene un efecto real sobre el entorno.

Cuando las personas descubren que comunicar sus preferencias sirve para conseguir aquello que necesitan o desean, aumenta el valor funcional de la comunicación.

 

 Aumenta la participación en las actividades

Es mucho más probable que un niño participe en una actividad cuando ha podido tomar alguna decisión sobre ella. Elegir el material, el orden de las tareas o entre dos actividades igualmente válidas incrementa la motivación y favorece una implicación más activa durante el aprendizaje.

 

 Favorece el desarrollo de la autonomía

Tomar decisiones es una habilidad que se aprende. Cada pequeña elección ayuda al niño a desarrollar capacidades que necesitará en la vida diaria, como expresar preferencias, resolver pequeños problemas, planificar acciones y asumir responsabilidades de forma progresiva.

En muchas ocasiones, estas oportunidades de elección también pueden incorporarse dentro de las rutinas diarias mediante apoyos como las agendas visuales y actividades programadas, favoreciendo que la persona participe de forma más activa en tareas cotidianas.

 

Contribuye a prevenir algunas conductas desafiantes

Cuando un niño dispone de formas adecuadas de participar y expresar sus preferencias, disminuye la necesidad de recurrir a otras conductas para comunicar lo que necesita. Por este motivo, ofrecer elecciones suele formar parte de intervenciones centradas en enseñar habilidades funcionales, en lugar de limitarse a intentar reducir una conducta. Si quieres profundizar en este enfoque, te recomendamos leer nuestro artículo La importancia de enseñar conductas alternativas.

 

 

Ofrecer elecciones también es enseñar una habilidad

Con frecuencia pensamos que ofrecer elecciones sirve únicamente para aumentar la motivación o facilitar la colaboración. Sin embargo, elegir es una habilidad que también necesita aprenderse y practicarse.

Tomar decisiones implica mucho más que señalar una opción. Significa aprender a expresar preferencias, valorar alternativas, anticipar las consecuencias de una elección y comprender que nuestras decisiones pueden influir en lo que ocurre a nuestro alrededor. Todas estas habilidades forman parte del desarrollo de la autonomía y serán útiles durante toda la vida.

Por este motivo, ofrecer elecciones no debe entenderse como una estrategia puntual para conseguir que el niño participe en una actividad, sino como una oportunidad para enseñar una habilidad funcional que utilizará en numerosos contextos, tanto dentro como fuera del entorno educativo.

Además, las elecciones deben adaptarse siempre al nivel de desarrollo y comprensión de cada persona. Para algunos niños será suficiente elegir entre dos objetos reales; para otros, podrá consistir en seleccionar una actividad mediante fotografías o pictogramas, decidir el orden de las tareas o escoger entre varias alternativas utilizando lenguaje oral o un sistema aumentativo o alternativo de comunicación (SAAC).

También es importante que las elecciones sean reales. Preguntar «¿qué prefieres?» solo tiene sentido si ambas opciones son posibles y la persona sabe que su decisión será respetada. De lo contrario, la elección pierde su valor como herramienta de aprendizaje y participación.

En muchas ocasiones, estas oportunidades para elegir pueden incorporarse dentro de las rutinas diarias mediante agendas visuales y actividades programadas, permitiendo que la persona tome pequeñas decisiones mientras desarrolla habilidades de autonomía en actividades como vestirse, preparar la mochila o organizar su tiempo de juego.

 

 

Cómo ofrecer elecciones de forma eficaz

Ofrecer elecciones en la enseñanza no consiste simplemente en preguntar «¿qué prefieres?». Para que esta estrategia favorezca realmente el aprendizaje y la autonomía, las opciones deben ser claras, comprensibles y adaptadas a las capacidades de cada persona.

 

 Ofrece opciones reales

La elección debe ser auténtica. Si preguntas «¿quieres pintar o hacer un puzle?», ambas actividades deben ser posibles. No tiene sentido ofrecer una opción que después no se va a respetar, ya que esto puede generar frustración y hacer que la persona deje de confiar en sus oportunidades para decidir.

 

 Empieza con pocas alternativas

Cuando una persona está aprendiendo a elegir, lo más recomendable es ofrecer únicamente dos opciones. A medida que adquiere experiencia y comprende mejor la dinámica, puede aumentarse progresivamente el número de alternativas.

 

 Ajusta la forma de presentar las elecciones

No todas las personas comprenden la información de la misma manera. Algunas podrán elegir mediante lenguaje oral, mientras que otras necesitarán apoyarse en objetos reales, fotografías, pictogramas, palabras escritas o un sistema aumentativo o alternativo de comunicación (SAAC). Lo importante es que las opciones sean fáciles de comprender y comparar.

 

 Respeta siempre la elección

Cuando una persona toma una decisión, es importante respetarla siempre que sea posible. Si las elecciones se modifican constantemente o dependen del criterio del adulto, dejan de tener un valor real como herramienta de aprendizaje.

 

 Integra las elecciones en las actividades cotidianas

No es necesario crear situaciones especiales para enseñar a elegir. Las mejores oportunidades suelen aparecer en las rutinas diarias: decidir qué camiseta ponerse, con qué juguete empezar, qué cuento leer, dónde sentarse o en qué orden realizar una actividad.

 

 No conviertas todas las situaciones en una elección

Ofrecer elecciones no significa que el niño deba decidir absolutamente todo. También existen momentos en los que determinadas actividades son necesarias y no pueden negociarse. En estos casos, la elección puede centrarse en aspectos secundarios, como el material que utilizará, el orden de la tarea o el lugar donde realizarla. De esta forma, se mantiene la estructura necesaria sin renunciar a ofrecer oportunidades reales de participación.

 

 

Ejemplos de cómo ofrecer elecciones en la enseñanza

Una de las grandes ventajas de ofrecer elecciones es que puede incorporarse de forma natural en prácticamente cualquier momento del día. No se trata de permitir que el niño decida todo, sino de crear pequeñas oportunidades para que participe activamente en las actividades cotidianas.

 

 Durante las rutinas de casa

Las actividades diarias ofrecen numerosas oportunidades para enseñar a elegir. Por ejemplo, puedes preguntar:

  • ¿Prefieres ponerte la camiseta azul o la roja?

  • ¿Quieres ducharte antes o después de cenar?

  • ¿Qué fruta prefieres de postre: manzana o plátano?

  • ¿Quieres lavarte los dientes en el baño de arriba o en el de abajo?

Estas pequeñas decisiones permiten que el niño participe en la rutina sin modificar los objetivos de la actividad.

 

 Durante el aprendizaje

También es posible ofrecer elecciones mientras se trabajan habilidades académicas o de desarrollo.

Por ejemplo:

  • ¿Con qué actividad quieres empezar?

  • ¿Prefieres escribir con lápiz o con rotulador?

  • ¿Quieres hacer primero el puzle o el juego de emparejar?

  • ¿Dónde prefieres trabajar: en la mesa o en la alfombra?

Cuando el niño puede tomar decisiones sobre aspectos secundarios de la actividad, suele aumentar su implicación y motivación.

 

 Durante el juego

El juego es uno de los mejores momentos para enseñar a elegir.

Puedes ofrecer opciones como:

  • ¿Quieres jugar con los bloques o con los coches?

  • ¿Prefieres hacer un puzle o dibujar?

  • ¿Qué cuento quieres leer hoy?

Este tipo de elecciones favorece la comunicación y ayuda al niño a expresar sus intereses y preferencias.

 

 En las actividades de autonomía

Las oportunidades para elegir también pueden incorporarse en actividades como vestirse, preparar la mochila o recoger la habitación.

Por ejemplo, una actividad programada puede incluir momentos en los que la persona decida el orden de algunas tareas o elija entre varias opciones igualmente válidas. Si quieres saber cómo utilizar estos apoyos para favorecer la independencia, te recomendamos leer nuestro artículo Agendas visuales y actividades programadas: herramientas esenciales para fomentar la autonomía.

En todos estos ejemplos, el objetivo es el mismo: que el niño comprenda que sus decisiones tienen un efecto real sobre lo que ocurre y que participar activamente forma parte de su aprendizaje y de su desarrollo personal.

 

 

Errores frecuentes al ofrecer elecciones en la enseñanza

Aunque ofrecer elecciones es una estrategia sencilla, algunos errores pueden hacer que pierda gran parte de su eficacia o incluso genere frustración. Conocerlos permite aprovechar mejor todas las oportunidades de aprendizaje que ofrecen las pequeñas decisiones del día a día.

 

mitos aba terapia autismo Ofrecer demasiadas opciones

Cuando una persona todavía está aprendiendo a elegir, presentar muchas alternativas puede resultar confuso y dificultar la toma de decisiones. En la mayoría de los casos, es preferible comenzar ofreciendo dos opciones claras y aumentar el número de alternativas de forma progresiva.

 

mitos aba terapia autismo Plantear elecciones que no son reales

Uno de los errores más frecuentes es preguntar cuando, en realidad, la decisión ya está tomada.

Por ejemplo, preguntar «¿quieres recoger los juguetes?» cuando la actividad es obligatoria puede generar frustración si la respuesta es «no» y, aun así, debe hacerlo. En estos casos, es más útil ofrecer elecciones sobre aspectos que sí pueden decidirse, como qué juguete recoger primero o en qué caja guardarlos.

 

mitos aba terapia autismo No respetar la decisión

Cuando el niño elige una opción y la persona adulta cambia la decisión sin una razón justificada, la elección pierde su significado. Para que esta estrategia resulte útil, es importante que la persona comprenda que sus decisiones son tenidas en cuenta siempre que sea posible.

 

mitos aba terapia autismo Ofrecer elecciones demasiado difíciles

Las opciones deben adaptarse al nivel de comprensión de cada persona. Si las alternativas son complejas o poco claras, elegir puede convertirse en una tarea frustrante. Utilizar objetos reales, fotografías, pictogramas o apoyos escritos puede facilitar la comprensión cuando sea necesario.

 

mitos aba terapia autismo Convertir todas las situaciones en una elección

Ofrecer elecciones no significa que todo deba negociarse. Existen actividades que forman parte de la rutina o son necesarias por motivos de salud, seguridad o funcionamiento familiar. En estos casos, la elección puede centrarse en aspectos secundarios, permitiendo que la persona participe sin perder la estructura de la actividad.

 

mitos aba terapia autismo Pensar que ofrecer elecciones es ceder el control

Dar oportunidades para elegir no implica perder la autoridad ni permitir que el niño decida todo. Al contrario, supone crear un entorno estructurado en el que pueda participar de forma activa, aprender a tomar decisiones y desarrollar habilidades que le ayudarán a ser cada vez más autónomo.

En definitiva, el objetivo no es que el niño tenga libertad absoluta para decidir, sino que disponga de oportunidades reales para participar, expresar sus preferencias y aprender que sus decisiones pueden influir de forma adecuada en su entorno.

 

 

Conclusión

Ofrecer elecciones es mucho más que permitir que un niño decida entre dos opciones. Es una forma de favorecer su participación, desarrollar habilidades de comunicación, fomentar la autonomía y transmitirle que sus preferencias y opiniones son importantes.

A través de pequeñas decisiones cotidianas, los niños aprenden a expresar lo que quieren, asumir un papel más activo en su aprendizaje y desenvolverse con mayor independencia en diferentes contextos. En el caso de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), esta estrategia puede contribuir, además, a crear entornos más predecibles, motivadores y respetuosos con sus necesidades.

Lo más importante es recordar que ofrecer elecciones no significa dejar que el niño decida todo, sino crear oportunidades reales para que participe en aquellas situaciones en las que su decisión puede marcar la diferencia. Son esas pequeñas oportunidades las que, día a día, contribuyen a desarrollar habilidades que le acompañarán durante toda la vida.

Si buscas orientación para fomentar la autonomía, la comunicación o la participación de tu hijo o hija, en nuestro centro especializado en autismo en Albacete podemos ayudarte. Diseñamos intervenciones individualizadas basadas en la evidencia, adaptadas a las necesidades de cada niño y de su familia, con el objetivo de favorecer un aprendizaje funcional y significativo.

 

 

preguntas frecuentes en autismoPreguntas frecuentes sobre la importancia de ofrecer elecciones

 

– ¿Por qué es importante ofrecer elecciones en la enseñanza?

Porque permite que el niño participe activamente en su aprendizaje, exprese sus preferencias y desarrolle habilidades como la toma de decisiones, la comunicación y la autonomía. Además, cuando las elecciones son reales y adaptadas a sus capacidades, suelen aumentar la motivación y el compromiso con las actividades.

 

– ¿Cuántas opciones es recomendable ofrecer?

Cuando el niño está aprendiendo a elegir, lo más recomendable es ofrecer dos opciones claras y fáciles de comprender. A medida que adquiere experiencia, pueden incorporarse más alternativas, siempre adaptadas a su nivel de comprensión.

 

– ¿Qué ocurre si siempre elige lo mismo?

Es completamente normal. Elegir la misma opción de forma repetida también es una manera de expresar una preferencia. Con el tiempo y a medida que aumentan sus experiencias, muchas personas comienzan a explorar nuevas alternativas de forma espontánea.

 

– ¿Ofrecer elecciones significa que el niño puede decidir todo?

No. Ofrecer elecciones no implica renunciar a los límites o a las normas. Consiste en crear oportunidades reales para que el niño participe en aquellas situaciones en las que su decisión es posible, manteniendo la estructura y los objetivos de la actividad cuando sea necesario.

 

– ¿Se pueden utilizar apoyos visuales para ofrecer elecciones?

Sí. Fotografías, pictogramas, objetos reales, palabras escritas o sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC) pueden facilitar que la persona comprenda las diferentes opciones y exprese sus preferencias de forma más autónoma.

 

– ¿A qué edad se pueden empezar a ofrecer elecciones?

No existe una edad concreta. Las oportunidades para elegir pueden introducirse desde edades muy tempranas, adaptando siempre el número de opciones y la forma de presentarlas al nivel de desarrollo y comprensión de cada niño. Lo importante es que las elecciones sean sencillas, reales y tengan un significado para la persona.

 

Beatriz Rives, directora del Centro Aprendizaje y Psicología de Albacete.Beatriz Rives García
Psicóloga General Sanitaria, colegiada nº CM-01981 y Board Certified Behavior Analyst (BCBA) nº 1-21-51539. Especializada en autismo, análisis aplicado de conducta (ABA) y necesidades educativas especiales.
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